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Niña sonriente — Centro Takumi

Desarrollo y socialización

Cuando relacionarse
no termina de fluir

A veces prefiere estar solo, le cuesta integrarse al juego con otros o no encuentra cómo entrar y mantenerse en una interacción.

Cómo suele verse en la vida diaria

En otros momentos parece no entender del todo lo que el otro quiere, se queda atrapado en su propia idea o le cuesta ajustar su respuesta dentro de una actividad compartida.

Otras manifestaciones cotidianas pueden ser que:

No se trata solo de convivir

Relacionarse no es solo estar con otros.

También implica comprender al otro, sostener atención compartida, responder con flexibilidad, regularse dentro del intercambio y construir una experiencia que tenga sentido para ambos.

Qué buscamos construir

No trabajamos solo habilidades sociales como respuestas aprendidas

Buscamos fortalecer la organización que hace posible vincularse: interesarse por el otro, compartir una intención, sostener turnos, comprender señales sociales y participar con mayor claridad en la convivencia diaria.

Cómo empezamos a comprenderlo

Observamos cómo entra en relación, qué hace cuando el otro propone algo distinto, cómo responde dentro del juego, qué tanto logra compartir una idea y cómo se regula cuando la interacción cambia o se vuelve exigente.

Cuando relacionarse se vuelve difícil, no siempre basta con exponerlo a más situaciones sociales.

A veces, el punto de partida está en comprender qué necesita construirse para que la interacción pueda sostenerse con mayor sentido, reciprocidad y seguridad.

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